2ª Evaluación. 1º Bach.
Literatura Universal
LA
LITERATURA EN LA ILUSTRACIÓN.
PRESENTACIÓN CON Genially
La
Ilustración o el Siglo de las Luces
1.1
Autonomía y espíritu crítico
1.2
Optimismo
1.3
Racionalismo
1.4
Reformismo y despotismo ilustrado
La
literatura ilustrada
2.1
Corrientes estéticas del siglo XVIII
2.2
Características de la literatura ilustrada
La
Ilustración en Francia
3.1 La Enciclopedia
3.2 Deni Diderot
3.3 François Marie Arout, Voltaire
3.4 Jean-Jacques Rousseau
El
teatro en el siglo XVIII
La
novela del siglo XVIII
5.1
La novela libertina
5.2
La novela inglesa.
Daniel
Defoe, Robinson
Crusoe;
Jonathan
Swift, Los
viajes de Gulliver
SELECCIÓN DE TEXTOS DE LA LITERATURA
ILUSTRADA:
<<(...)
No me irrita en lo más mínimo la presencia de un abogado, un
carterista, un coronel, un tonto, un ilustrísima, un tahúr, un
político, un putas, un médico, un testigo, un sobornador, un
procurador, un traidor y otros de esa jaez; eso todo concuerda con el
desarrollo normal de las cosas; mas cuando me echo a la cara un
coágulo de deformidades y enfermedades tanto del cuerpo como del
espíritu, y herido de la soberbia, enseguida veo que rebasa todos
los límites de mi paciencia.(...)
Pero
los houyhnhnms, que viven bajo el gobierno de la razón, no se
sienten más orgullosos de las buenas cualidades que poseen que lo
estaría yo por no faltarme una pierna o un brazo, cosa de la que
nadie en sus cabales se jactaría, aunque fuera desgraciado si le
faltaran.>>
Jonathan
Swift, Los viajes de Gulliver. Cátedra.
<<Tras
el terremoto que había destruido tres cuartas partes de Lisboa, los
sabios del país no encontraron medio más eficaz para prevenir la
ruina entera que ofrecer al pueblo un hermoso auto de fe; la
Universidad de Coimbra decidió que el espectáculo de varias
personas quemadas a fuego lento, con gran ceremonia, es un secreto
infalible para impedir que la tierra tiemble. (...)>>
Voltaire,
Cándido. Editorial:
Calpe
<<Durante
largos años vivimos en esta degradante barbarie. Las Cruzadas no nos
sacaron de ella. Fueron a un tiempo la locura más universal, la más
atroz, la más ridícula y la más infortunada. La Razón se ocultaba
en un pozo, junto con la Verdad, su hija. Nadie sabía dónde estaba
ese pozo; y en caso de saberlo hubieran bajado a él para degollar a
la hija y a la madre. (…) Por fin llegaron un Galileo, un
Copérnico, un Newton, que la mostraron (la Naturaleza) casi desnuda,
haciendo que los hombres se enamoraran de ella. >>
Voltaire,
Elogio histórico de la Razón
<<No
obstante, no tardaba en descartar tales pensamientos y en reprenderme
a mí mismo. En concreto, mientras caminaba un día por la orilla del
mar, llevando el rifle a cuestas, y meditando sobre la situación en
que me encontraba, la razón me reconvino del siguiente modo: “Bien,
te hallas en un estado de desolación, es cierto. Pero acuérdate de
dónde está el resto de tus compañeros. ¿Acaso no había once
personas en el bote? ¿Dónde están los otros diez ¿Por qué no se
salvaron ellos en vez de hacerlo tú? ¿Por qué fuiste escogido? ¿Es
mejor estar allí o aquí?” me preguntaba a mí mismo, a la vez que
señalaba el mar. Y es que todos los males deber ser evaluados en
función del bien que esconden, y teniendo en cuenta que siempre
puede haber algo peor.>>
Daniel
Defoe, Robinson Crusoe, Editorial
Cátedra
<<(...)
Un filósofo que deja de lado el prejuicio, la tradición, lo
antiguo, el consenso universal y la autoridad -en pocas palabras,
todo lo que subyuga el entendimiento- y se atreve a pensar por sí
mismo>>
Denis
Diderot, en el artículo: Eclectisme
de la Enciclopedia.
LA
LITERATURA EN LA ILUSTRACIÓN
1.
La Ilustración o el Siglo de las Luces
La
Ilustración fue un movimiento ideológico y cultural, que se
desarrolló en Europa durante el siglo XVIII, conocido como el siglo
de las Luces, con Francia como foco de irradiación.
Algunas
características de nuestra sociedad occidental son herencia de este
período, como las siguientes: afirmación de la libertad y dignidad
del individuo; la identificación de los derechos fundamentales y
universales; la búsqueda de la felicidad (y no la salvación o
redención) como última aspiración de la existencia y la exigencia
de orientar la política hacia el bien común.
Fueron
figuras importantes en este periodo: el pintor Francisco de Goya, el
escritor alemán Wolfang von Goethe (precursos del romanticismo) o el
músico austríaco W. A. Mozart.
1.1
Autonomía y espíritu crítico
Siguiendo
el antropocentrismo renacentista, para los ilustrados el ser humano
es dueño de su propio destino. Para conquistar esta autonomía es
preciso someter a crítica todos los valores y conocimientos
heredados. En efecto, los ilustrados cuestionarán los valores del
Antiguo Régimen: el absolutismo monárquico (La Monarquía de
derecho divino que practicaron los Austrias en España o Luis XIV de
Borbón en Francia), los privilegios del clero y de la aristocracia
o la religiosidad tradicional.
1.2
Optimismo
A
diferencia de los románticos, marcados por la angustia y la
insatisfacción, los ilustrados confían en el progreso moral y
material del ser humano y, por tanto, su mirada es optimista. El
instrumento para lograr una sociedad más justa y próspera es la
educación. En consecuencia se promueve la educación pública, la
aparición de instituciones como bibliotecas, museos o jardines
botánicos y, también la literatura “útil”, según el principio
horaciano de “docere et delectare” (enseñar y deleitar).
1.3
Racionalismo
Para
los ilustrados, las únicas fuentes fiables de conocimiento son la
razón, la observación y la experimentación, frente a la tradición,
la autoridad de los antiguos o la revelación divina. Este
racionalismo y empirismo provocan nuevas formas de religiosidad como
el ateismo (defendido por Denis Diderot o el barón D´Holbach)y el
deismo (creencia en Dios pero no en la religión,). Defensores de
esta religiosidad interior son Rousseau y Voltaire. La creencia en el
Gran Arquitecto del Universo propia de la masonería,
a la que pertenecieron, por ejemplo, Goethe o
Mozart, es también una forma de deísmo.
1.4
Reformismo y despotismo ilustrado
Los
ilustrados no fueron revolucionarios (como sí lo serán los
románticos) sino reformistas. En la Europa ilustrada la forma de
gobierno fue el despotismo ilustrado, resumido en la máxima: “todo
para el pueblo pero sin el pueblo”. Así, los monarcas ilustrados
(como Carlos III en España, Luis XV en Francia o Catalian II de
Rusia...) promovieron obras públicas como carreteras o
alcantarillado y fomentaron la educación la ciencia y las artes.
A
finales del s. XVIII la burguesía intentó llevar el deseo de
emancipación a sus últimas consecuencias, lo que dará lugar a la
Revoluciñón americana que desemboca en la Declaración de
Independencia de los Estados Unidos (1775) aunque su triunfo
provocará una reacción de signo conservador.
2.
La literatura ilustrada
La
mayor parte de la literatura del XVIII refleja los valores ilustrados
aunque existen excepciones como los seguidores de Calderón de la
Barca en España. El movimiento artístico y literario característico
de la llustración recibe el nombre de Neoclasicismo, que convivió
con otros estilos.
2.1
Corrientes estéticas del siglo XVIII
El
neoclasicismo propone como modelos de imitación la literatura
grecolatina y el clasicismo francés del siglo anterior (como
Moliére). Sus rasgos principales son: cultivo de géneros
grecolatinos como la epístola, la sátira o la fábula; someter la
literatura a las normas de la razón (respeto por las reglas de las
tres unidades en el teatro); intención crítica o didáctico-moral;
claridad y verosimilitud.
El
Rococó es un estilo refinado, galante y superficial. Son ejemplos de
esta literatura las comedias del francés Marivaux o la poesía
anacreóntica de Melendez Valdés.
El
Prerromanticismo enlaza con el sentimentalismo y con la corriente
literaria del Sturm
und Drang
representada por Goethe. El sentimentalismo, conforme avanza el
siglo, reivindica la importancia de los sentimientos frente a la
frialdad de la razón, los convencionalismos sociales o la
degradación aristocrática. En él se inscriben las novelas
epistolares (Pamela, de S. Richardson, Julie o la nueva Eloísa de
Rousseau o Las penas del joven Werther, de Goethe); el género
sepulcral (Las
noches
de E. Young o Noches
lúgubres,
de Cadalso) y el teatro sentimental (como la comedia lacrimosa que
cultivará Jovellanos)
2.2
Características de la literatura ilustrada
La
literatura de la ilustración tiene dos principios: la racionalidad y
la utilidad.
El
racionalismo propicia la renuncia a la expresión de sentimientos,
por lo tanto, el retroceso de la poesía lírica y el auge de géneros
de carácter reflexivo como el ensayo.
Entre
los ensayos filosóficos destacan Diderot y Voltaire. Entre los
sociopolíticos, Rousseau (El
contrato social)
o Montesquieu. Y entre los ensayos de crítica social, destacan
Blanco White, Montesquieu (Cartar
persas)
o José Cadalso (Cartas
marruecas)
Los
ilustrados propugnan una literatura útil, que contribuyera a la
educación del individuo y a la mejora de la sociedad. A este
propósito didáctico o crítico de la literatura ilustrada responde
el ensayo pero también la fábula (como las de los españoles
Iriarte y Samaniego, el alemán Lessing o el ruso Krylov); la novela
satírica (Los
viajes de Gulliver,
del inglés J. Swift); filosófica (Cándido,
de Voltaire; Jacques
o el fatalista,
de Diderot), la comedia neoclásica (El
sí de las niñas,
de Moratín) o el drama burgués, que critican modelos autoritarios
de educación o los matrimonios de conveniencia, no fundados en el
amor.
La
Ilustración en Francia
Francia
fue el centro de irradiación de los valores ilustrados. Estos se
difundieron a través de géneros como el ensayo y la novela
filosófica, cultivados por autores como Didetot, Voltaire o
Rousseau.
3.1 La Enciclopedia
La
Enciclopedia
(“encadenamiento de conocimientos”) o Diccionario
razonado de las ciencias, las artes y los oficios
fue un ambicioso proyecto editorial dirigido por Denis Diderot.
Pretendía ofrecer un compendio del conocimiento humano desde el
convencimiento de que la difusión de la cultura contribuye al
progreso moral y a la felicidad de la sociedad y sus individuos. Sus
35 volúmenes se compusieron en 25 años e incluyen todas las ramas
del saber (ciencia, filosofía, religión, historia, arte...) y
participaron 160 colaboradores, entre los que se encuentran los
enciclopedistas Voltaire, Rousseau, Montesquieu...
Se
caracteriza por un espíritu liberal y tolerante. Se condena el
absolutismo, el fanatismo religioso, la esclavitud o los privilegios
de la nobleza. Por ello, trataron de evitar su publicación los
partidarios del Antiguo Régimen (como la aristocracia o jerarquía
religiosa)
3.2 Denis Diderot
Además
de su aportación a la Enciclopedia, entre las obras literarias de
Diderot dos novelas filosóficas: El sobrino de Rameau y Jacques el
fatalista. En la primera se dialoga entre dos personajes: un filósofo
ilustrado y un parásito social, amoral, lúcido y sincero. Se
critica la corrupción y la hipocresía de los círculos
aristocráticos. En la segunda obra, también por medio del diálogo
entre Jacques y su amo se plantea el debate entre el libre albredío
y el fatalismo o determinismo.
3.3 François Marie Arout, Voltaire
En
su extensa obra destacan los relatos filosóficos (como el Elogio
histórico de la razón).
Su finalidad es la reflexión intelectual o moral.A menudo, en sus
narraciones sigue el modelo del viaje, con elementos fantásticos o
alegóricos, (en la estela de los viajes de Gulliver). Así, en
Cándido
o el optimista,
cuenta las desventuras del protagonista en sus viajes por el mundo,
desde que es expulsado del castillo donde pasó su infancia hasta que
halla, en el cultivo diario de un jardín, una forma modesta pero
posible de felicidad.
3.4 Jean-Jacques Rousseau
El
eje del pensamiento de Rousseau es la distinción entre el estado
natural y social: el ser humano es bueno por naturaleza, pero la
civilización y la vida en sociedad le corrompen, abocándolo a la
hipocresía y al sometimiento. Estos planteamientos se recogen en dos
ensayos: Discurso
sobre las ciencias y las artes
y Discurso
sobre los orígenes y fundamentos de la desigualdad entre los
hombres. Además,
en su obra, destacan otros títulos: Emilio
(Tratado pedagógico en el que el autor propone educar a los niños
en contacto con la naturaleza, protegiéndolos de la nociva
influencia de la sociedad), El
contrato social (tratado
político según el cual los ciudadanos aceptan someterse a leyes
propugnadas en aras del bien común), Julie
o la nueva Eloísa (novela
epistolar que narra la historia de tres personajes: una mujer joven y
aristócrata, su preceptor, con el que vivirá una relación amorosa
imposible un noble polaco con quien su padre quiere casarla) y las
Confesiones,
escritas como autojustificación, a raíz de su ruptura con los
enciclopedistas, son el preludio de la autobiografía moderna.
El
rechazo de la civilización, el individualismo (evidente en
Confesiones)
o la consideración de la naturaleza como ámbito privilegiado para
el encuentro con uno mismo convierten a Rousseau en precursos del
Romanticismo.
El
teatro en el siglo XVIII
Aunque
Diderot y Voltaire cultivaron el teatro, se considera que los
principales dramaturgos franceses de esta época fueron Marivaux y
Beaumarchais.
Marivaux
escribió comedias en prosa de asunto amoroso como La
escuela de las madres,
en la que se inspira El
sí de las niñas
de Fernández de Moratín.
Pierre-Augustin
de Beaumarchais es el creador del personaje de Fígaro, protagonista
de las comedias El barbero de Sevilla y Las bodas de Fígaro.
Fuera
de Francia destacan el ya citado Moratín y el veneciano Carlo
Goldoni con quien el teatro evoluciona desde la commedia dell´arte
(Arlequín,
servidor de dos amos)
hacia la comedia realista (La
posadera)
La
novela del siglo XVIII
Durante
el siglo XVIII, en España apenas se cultiva la novela; sin embargo,
en otros países, junto al relato filosófico se convierte en el
género preferido por el público. Destacan la novela libertina
francesa y la novela inglesa.
5.1
La novela libertina
Se
cultivó en Francia en la segunda mitad del siglo. Sus principales
cultivadores son: Choderlos de Laclos y el marqués de Sade. Los
libertinos son personajes amorales, pertenecientes, en general, a la
aristocracia o al clero, que buscan satisfacer sus apetitos sexuales.
Las novelas libertinas se caracterizan por su ambigüedad: por una
parte critican la hipocresía y depravación y por otra incorporan
una justificación filosófica de los actos de sus personajes, como
que la búsqueda del placer es intrínseca al ser humano o la
ausencia de responsabilidad del libertino al limitarse éste a seguir
sus impulsos naturales. Entre sus autores citaremos dos: Choderlos de
Laclos y su novela epistolar: Las
amistades peligrosas y
el marqués de Sade.
5.2
La novela inglesa.
El
siglo XVIII es un periodo de esplendor de la narrativa inglesa
(conocido como The Rise of the novel). En este fenómeno concurren
fenómenos literarios (Se traducen obras como el Lazarillo o el
Quijote que servirán de modelo) y socioeconómicos (desarrollo del
mercado editorial, auge de la burguesía, de lectores y lectoras).
La
obra es una autobiografía ficticia inspirada en la vida real de un
marinero escocés que naufragó en una isla de Chile. Robinson, un
próspero comerciante, pasa veintisiete años de su vida en una isla
desierta, sobreviviendo gracias a las herramientas del barco en el
que viajaba. Cuando consigue adaptarse, construye una casa, caza,
cultiva la tierra, lee la Biblia y escribe un diario.La aparición
del salvaje Viernes al que ilustra y convierte al cristianismo,
permite al autor reflexionar sobre educación, religión, la soledad
o el sentido de la vida.
El
tema del libro es el sometimiento de la naturaleza por el ser humano,
a través de la razón, el esfuerzo y el trabajo.
Esta
obra es un falso libro de viajes. Se estructura en cuatro secciones:
travesía, naufragio, descubrimiento de un lugar fantástico y
regreso. En Liliput, donde sus habitantes son doce veces más
pequeños que Gulliver, el contraste entre su insignificancia y el
alto concepto que tienen de sí mismos los convierte en una metáfora
burlesca de la condición humana.En Brobdingnag sus habitantes son
gigantes compasivos y civilizados. Allí su protagonista toma
conciencia de su nimiedad. Balnibarbi le permite burlarse de los
excesos de la ciencia. Sobre este lugar gravita la
isla
de Laputa, habitada por pensadores ajenos a la realidad y absortos en
modelos matemáticos. Después recorre otras dos islas (en una de
ellas descubre que unos comentaristas han tergiversado la historia) y
finalmente llega al país de los houyhnhnms cuyos habitantes son
caballos que encarnan un ideal de racionalidad y convivencia, en
contraste con los yahoos, seres humanos de características físicas
y morales repulsivas, símbolo de la verdadera naturaleza humana que
abocan al protagonista a la misantropía.
Con
esta obras se parodian tanto los libros de viaje (que fomentaba una
absurda fiebre por todo lo nuevo) y hacer una feroz sátira de la
sociedad inglesa contemporánea y de la condición humana.
También
subtitulada La
virtud recompensada, Pamela cuenta
la historia de una sirvienta a quien el hijo de sus amos pretende
seducir. Finalmente, debido a la inquebrantable rectitud de la joven,
acepta casarse con ella.
Este
libro es una parodia del anterior, Pamela, que había obtenido un
gran éxito. Relata las peripecias de Joseph, un criado que abandona
la casa donde sirve tras rechazar las insinuaciones de su señora,
lady Booby. De regreso a casa se suceden varias aventuras. Al final
se casa con su amada, tras descubrir que es hijo de nobles. Esta
novela tiene un tono humorístico que contrasta con el
sentimentalismo de la novela de Richardson. Los ecos cervantinos
son numerosos: así ocurre, por ejemplo, en la intención paródica,
en la pareja protagonista itinerante, como Sancho Panza y Don
Quijote, en la importancia de las ventas o posadas o en la
introducción de personajes de otras novelas.
Este
libro adopta la forma de una autobiografía paródica en la que el
narrador interrumpe su relato con constantes reflexiones y anécdotas
protagonizadas por otros personajes. Por lo tanto, se caracteriza por
las constantes digresiones y por la experimentación formal
(gráficos, capítulos en blanco o de una sola frase, una página en
negro, otra que imita el marmo...) y por las divagaciones de la voz
narrativa, en la que se ha visto un antecedente del monólogo
interior.
NOTAS: